Cosamaloapan restaurado

La Manta y La Raya # 21                                                 septiembre  2026 ________________________________________________________________________

Cosamaloapan antiguo restaurado

 

 

 

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La Surada en Long Play

La Manta y La Raya # 21                                                 septiembre  2026 ________________________________________________________________________

La Surada en Long Play

Disco de vinilo LP Producción independiente La Surada y Leo Heiblum

 

El esperado fonograma del grupo La Surada aparece físicamente en el nostálgico formato conocido como lp (Long Play), el cual ha empezado a resurgir en las últimos años. Se trata entonces de un sonido análogo (continuo), no digital (discretizado). En el disco se reunen siete sones tradicionales interpretados por Patricia Barradas (jarana primera y voz); Conny Blanco (jarana tercera y voz); Sirani Guevara González (media guitarra y voz); Gemaly Padua Uscanga (guitarra vozarrona y voz); Guadalupe Santiago Valis (guitarra de son y voz); María G. Escribano (zapateado); Paola Campechano Yan (guitarra de son y voz); Citlallit T. Herrera (marimbol y voz);y May Flores (jarana segunda y voz). Provenientes cada una de ellas de Playa Vicente, Santiago Tuxtla, Lerdo de Tejada, Cosamaloapan, Coatzacoalcos y Tlacotalpan respectivamente. 

La Surada representa a una nueva generación de músicas talentosa, con gran vitalidad y fuerza, impecable interpretación instrumental, un buen conjunto de voces y un fraseo libre en el canto, en particular de Sirani Guevara y de Conny Blanco. En contraste con otros conjuntos jarochos integrados en los últimos años por mujeres, La Surada sí tiene requinteras: Guadalupe Santiago Valis y Paola Campechano Yan, marcan la diferencia. Como escribe Manuel Polgar sobre La Surada: «… las mujeres siguen lográndolo todo». El diseño de la funda y centros del lp es de Xaja Toral y fue grabado y mezclado por Leo Heiblum en Belurecords. Recomendamos ampliamente este fonograma y hacemos una invitación para que conozcan a La Surada en vivo.

Escribe La Surada sobre esta su primera producción musical: «Esto que sostienes en tus manos no sólo es un importante registro: es un prodigio.Te contaremos. Nuestra banda está compuesta por mujeres de distintos pueblos del Sur del estado de Veracruz que participamos desde muy pequeñas en las festividades donde se toca la música de jarana. Crecimos en un momento en que esta tradición, hasta entonces conservada en nuestros pueblos, comenzó a ser popular fuera de éstos hasta alcanzar latitudes internacionales, pero no fue hasta la madurez que caímos en cuenta de que eran escasas las bandas con mujeres originarias. Sabíamos que habíamos crecido en lugares que acumulan violencias ecológicas, sociales y políticas, pero no que afuera de nuestras comunidades, éramos invisibles e inaudibles aún tratándose de nuestra propia expresión cultural. Las mujeres en escena eran pocas y no nos sentíamos representadas.

Las mujeres hemos sido parte fundamental de las fiestas y celebraciones de los pueblos del Sur: fuerza de incansable labor que siguen sosteniendo los rezos, procesiones, mayordomías, aniversarios y ferias. La música acompaña todos estos rituales cíclicos que son medulares para la cultura. Esto requiere un esfuerzo colosal de organización y ejecución. Sin embargo, desprovisto de ese factor social, el salto de la fórmula musical del rito a los escenarios las priva de reconocimiento: debido a la inequidad de género y a las violencias estructurales que se intensifican en las culturas colonialistas, sus voces se neutralizan así como muchas veces la potestad sobre sus propias vidas.

La Surada, como bautizamos a esta banda, es el nombre de un fuerte viento que sube desde el sur en el Golfo de México, polinizando territorios y abrazando con su calor lo que el viento frío del norte ha roto a su paso. Nos identificamos como ello: un viento cálido que sube desde la cuna de la música jaranera, y que a su paso genera vida nueva a partir de una mirada con identidad para las jóvenes que crecen en estas regiones. Nuestro deseo es desvanecer mitos patriarcales que hacen daño a la cultura.

A pesar de ser jarochas que hemos ejercido nuestro derecho a la educación, de contar con privilegios dentro de nuestra cultura, de haber recibido la bendición de heredar esta música y de contar con familias que nos han apoyado, la lucha para poder encontrar un espacio que dignifique nuestra labor artística, no ha sido fácil. Hemos trabajado juntas y crecido, aprendiendo a sostenernos. Hemos visto florecer el germen –he aquí el prodigio– de lo que sembramos juntas. Dedicamos este material a todas las ancestras que  nos sonríen desde el fandango estelar, para quienes la música fue un lugar seguro de gozo y de cobijo colectivo. Nos gusta pensar que después de tantas décadas interpretando esta pertenencia, tenemos derecho de ser escuchadas y de honrar nuestro sitio en el archivo de la música que prevaleció en el Sotavento Veracruzano, hoy conocida como Son Jarocho.»

 

 

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A pesar del tiempo

La Manta y La Raya # 21                                                 septiembre  2026 ________________________________________________________________________

A pesar del tiempo

Raquel Paraíso

 

En 2015, la doctora Raquel Paraíso escribe en sus notas de campo:

«La Huasteca es un caleidoscopio de sabores, formas, colores, vestidos, olores, gente, música. Es tierra, un verde especial, montaña y pastizal, el sol de su horizonte mojado por la calma del amanecer, luz tibia vertida sobre el misticismo de sus atardeceres. Es río, ritualidad, mano fuerte que entreteje la vida desde la profunda creencia que detiene y hace olvidar por un instante el abandono, la pobreza, el clasismo, la marginación, la diferencia social establecida y perpetuada con endémica pulcritud. La Huasteca es un imaginario cierto y una realidad que se mueve con ritmo propio.

No se puede entender la región sin su espiritualidad, su historia, su voz profunda y su honda voz multicultural y multiétnica, sus pasos de niño siendo un gigante, tratando de hacer entender el derecho a la tierra, la violencia que a veces conlleva, la mediación entre la herencia cultural y la modernidad. La identificación con esta región cultural es una constelación para quienes la sienten, algo que se construye individual y socialmente, y que desdice las fronteras de un espacio limitado por demarcaciones físicas. Esa conciencia regional apunta a nuestras múltiples identificaciones con discursos, simbolismo, conocimientos y expresiones tanto subjetivadas como objetivadas de sentir la Huasteca, de ser huasteco.» (p.24 y 25)

La música tradicional, continua Paraíso,  ocupa un lugar especial entre las manifestaciones culturales de la Huasteca. Testimonio de creencias religiosas y profanas, del pensamiento ancestral y la memoria colectiva, la música tradicional refleja la forma de hacer de un pueblo y es referente de un conocimiento y de una memoria directamente relacionados con significados constitutivos de cultura. Tiene, además, la capacidad de transmitir continuidad y transformación, dos aspectos fundamentales en el devenir de los grupos sociales.

A través de la música se construyen procesos simbólicos e identitarios fundamentales en la constitución de tales grupos. Las identidades se articulan en una constante selección de elementos que son (re)significados en un proceso de redefinición, de tal forma que el sentido de pertenencia a un colectivo o a un grupo social está conectado a una ideología que legitima tal pertenencia. Sin duda, la práctica musical es elemento fundamental en la construcción de tales identidades. 

En el calendario festivo de la Huasteca, las fiestas son marcadores de tiempo, establecen una ruptura con lo cotidiano, reafirman lo especial de la ocasión y la importancia de la celebración y de la ruptura del continuum del tiempo, que es, a la vez, construcción del mismo. 

Sin especificar diferenciaciones étnicas y sin establecer una división inmutable entre prácticas culturales de la población indígena y mestiza que convive en la región, escribe Raquel Paraíso: «podemos decir que el calendario ceremonial y ritual de la población huasteca gira en torno al ciclo festivo marcado por la superposición del calendario religioso mestizo (Xantolo, Navidad, carnaval y Semana Santa) y el calendario agrícola. A su vez, este último está determinado por la siembra y la cosecha del maiz, producto esencial en la vida de la Huasteca». 

A pesar del tiempo nos entrega partituras para violín de 50 sones de carnaval, que la etnomusicóloga Raquel Paraíso recoge, documenta e investiga como parte del amplio repertorio del violinista don Fidencio Ramírez Sánchez. Una sección del libro está dedicada a describir los diferentes mánicos para guitarra quinta huapanguera y jarana (medio azote, azote completo, etc.) empleados para acompañar a los sones de carnaval presentados.

Don Fidencio (1956) nació en la comunidad de Xoxocapa, municipio de Ilamatlán, Veracruz. Su padre Dionisio Ramírez Hernández también fue músico tradicional. Muy respetado y conocido en la región, es uno de los pocos músicos de la comunidad y de La Cañada que conoce un amplio repertorio de sones tradicionales, particularmente sones de carnaval, sones de Todos los Santos, sones de muerto, inditas y sones de la Danza de xochitinih. Se han registrado muy poco del extenso repertorio que conoce. 

A pesar del tiempo no solamente es una aportación valiosísima para el registro de la música tradicional huasteca, Raquel Paraíso también discute nuevas perspectivas sobre cómo los músicos de la región de La Cañada, de la Huasteca veracruzana, interpretan sones de carnaval y lo que esta música significa para las comunidades locales. 

Escribe Robin Moore en la presentación del libro: «Combinando un análisis cultural detallado, transcripciones musicales y una narrativa conmovedora, la autora sostiene que los sones sirven como mediadores musicales entre los vivos y los muertos, el bien y el mal, la tradición y la modernidad. En su análisis teórico, así como en sus transcripciones, este trabajo ofrece una contribución significativa a nuestra comprensión de la música tradicional de la Huasteca.»

 

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