Una casa concurrida de pájaros que aletean

La Manta y La Raya # 20                                                 marzo  2026 ________________________________________________________________________

Una casa concurrida de pájaros

que aletean

 

Alvaro Alcántara López

 

I

En el año 2004, el recién constituido grupo Chéjere salió beneficiado en la convocatoria lanzada por el gobierno de la Ciudad de México, titulada “Artes por todas partes”. Aquella iniciativa gubernamental consistía en otorgar un apoyo económico a las personas y agrupaciones beneficiadas, a cambio de realizar presentaciones artísticas en distintos puntos de la ciudad, lo mismo museos o auditorios que fiestas de pueblos o celebraciones comunitarias. Se trataba, como bien lo indicaba el nombre de aquel programa, de extender la oferta artística y cultural a distintos espacios y regiones del otrora Distrito Federal, y facilitar que la comunidad cultural y artística pudiera compartir su trabajo con audiencias más amplias y diversas.

La obtención de aquella beca fue muy importante para el afianzamiento de la emergente propuesta musical que, desde sus inicios – incluso como intuición – encabezó y lideró el músico, creador y compositor oriundo del pueblo de Los Reyes, Coyoacán, Alonso Borja Gómez. Y lo fue, porque aquel financiamiento le permitió a Chéjere sufragar una parte significativa de su primera producción discográfica y adquirir un modesto equipo de sonido (poder, consola, bocinas, micrófonos y bases) que según se rumora se sigue viendo en alguna bohemia o reunión social del sur de la capital. Resultado de este proceso fue la aparición en 2005, del disco “Chéjereconson”, producción independiente del grupo, grabada en los estudios Canuto Records bajo la dirección de Inti Terán Gómez.

II

Los años 2006 y 2007 fueron tiempos de transición y recambios al interior del grupo – coyuntura no exenta de rupturas, diferencias y reacomodos, como suele acontecer en las agrupaciones artísticas y en la vida misma. De manera paulatina, Jorge Cortés Velasco, Mariel Henry Rojo y Ulises Martínez Vázquez pasaron a formar parte del grupo. De hecho, Ulises Martínez, a quien Alonso conociera en aquel mismo 2005, aparece ya como músico invitado en Chéjereconson sonando su violín en los números “Añoranza” y “Cuando voy a Guararé”.

Tras algunos años de seguir bregando y haciendo música juntos, el grupo empieza a preparar una nueva producción que sería lanzada en 2009 con el título de “Villatrópico”. La presencia de Ulises, Jorge y Mariel significaron el acompañamiento musical y creativo idóneo, para consolidar y potenciar la propuesta creativa que Alonso venía dibujando desde años atrás. El lanzamiento de “Villatrópico” significó la clara definición de un proyecto original: una sonoridad propia y característica de Chéjere. 

El alegre complemento de las composiciones, arreglos y música encontró en la sensibilidad y expresividad vocal de Mariel, Natalia (Cobos Candela) y, el propio, Ulises, un nuevo horizonte de identidad. De las 11 piezas que conforman este segundo material, 8 son composiciones de integrantes del grupo, una del sonero, compositor y poeta Patricio Hidalgo y dos más, sones del repertorio jarocho con arreglos de Chéjere: La Iguana y El Siquisirí. A partir de entonces, las composiciones de distintos integrantes del grupo serán la constante en las producciones musicales del grupo, especialmente las de Alonso Borja, quien se ha destacado como un compositor prolífico.

III

En la opinión de quien esto escribe, durante aquellos años que estoy reseñando a vuelo de pájaro, Alonso, Ulises y Jorge construyeron una complicidad artística tan potente como interesante que quedó expresada en “Villatrópico”, pero especialmente en los dos discos siguientes “Nubes de sal” y “Ojos de Luna”. Complementariamente, entre 2009 y 2012 se dio la feliz coincidencia que, junto a Natalia, Alonso, Mariel, Jorge, Alvaro y Ulises, músicos como los queridos Leo Soqui o Sol Palaz participaron muy de cerca en Chéjere, al igual que lo hicieron en otros momentos el maestro Carlos “Popis” Tovar, Lucía Escobar o Armando Montiel, entre los que tengo más presentes, pero hubo más colaboraciones. Otros tiempos vinieron y me tocó a mí dejar el grupo al finalizar 2012.

Chéjere siguió desarrollando su creatividad y talento. Con las ya mencionadas producciones discográficas: “Ojos de Luna” y “Nubes de sol”, esta agrupación se ha consolidado como una de las bandas más interesantes de la escena musical independiente de México y del continente. A lo largo de los últimos quince años, otros cambios y renovaciones han ocurrido – no desprovistos de sanas distancias, titubeos, reencuentros y aprendizajes. Pero mientras tanto, el trabajo y propuesta creativa del grupo se sigue fortaleciendo bajo el liderazgo de Alonso Borja, y el acompañamiento creativo y musical de Mariel y Jorge, quienes junto a su director y fundador son ahora los otros dos miembros de mayor antigüedad en el grupo. Stephanie Delgado y Osvaldo Peñaloza completan ahora parte la alineación de Chéjere. Sólo ellas y ellos saben cuántas sorpresas más nos tienen preparadas en el futuro próximo. Habrá que estar atentos.

IV

En 2025, dos magníficos conciertos ofrecidos por el grupo sirvieron para celebrar 20 años y más de hacer música. El primero se realizó en la Casa del Lago de la unam, en Chapultepec (18 de mayo); mientras que el segundo fue un goce de principio a fin, en el teatro de la Ciudad de México “Esperanza Iris” (30 de agosto). Esta ocasión nos ofreció la posibilidad de presenciar reencuentros inolvidables, disfrutar nuevas colaboraciones o tener la oportunidad de escuchar piezas de los primeros discos que hacía mucho no se oían. Y, por supuesto, Chéjere nos deleitó también sonando los gustados éxitos del grupo.

Lo que más me dejó pensando – al presenciar este segundo concierto de aniversario – fueron las distintas posibilidades de futuro que vi dibujarse en las nuevas composiciones que nos obsequiaron; lo mismo que en los arreglos y exploraciones que hicieron a piezas ya conocidas, como si se propusieran reinventarlas reconociendo en ellas un alma joven inscrito en estas canciones.

V

Es medianoche en Charapan, Michoacán. Los primeros minutos del domingo 3 de mayo del 2026 transcurren acompasados por el ladrar de perros que inquietan nuestra caminata. Finalmente logramos llegar sanos y salvos a donde estamos parando. Venimos exhaustos de tanta dicha, música y felicidad de nuestros queridos amigos. Llegamos aquí el viernes por la tarde para celebrar la boda de Evelin Acosta y Ulises Martínez. Tan memorable ocasión ofrece una oportunidad única de reencontrarnos: Natalia, Jorge, Mariel, Leo, Alonso y quien esto escribe, hemos acudido felices a la cita. El afamado y talentoso violinista (por estos enjundiosos días cumpliendo el trascendental papel de “novio del casorio”), imposible no considerarlo. Sin proponérnoslo volvemos a reunirnos como hace más de 16 años, en aquellos tiempos de “Villatrópico” que anunciaban ya “Nubes de sal”. Tenemos la bendición y fortuna de encontrarnos con salud. En la boda compartimos juntas y juntos una misma mesa– o casi porque el conjunto de la manada sobrepasa los lugares ofertados. Nos acompañan ahora, además de nuestras parejas, algunas de las hijas o hijos (de quienes lxs tenemos), porque no están todos.

La noche del viernes, mientras recorríamos las calles de Charapan, junto al novio y la orquesta de música del pueblo, para llevarle “las donas” a la novia (me arriesgo a decir aquí que se trataba del ajuar de la novia) un conocido nos saludó y presentó al menor de sus hijos. Aquel joven simpático y sonriente se declaró fanático de Chéjere y yo, a mi modo, además de agradecer sus amables comentarios por lo que me pudiera tocar por el tiempo que hice parte del grupo, acerté a decirle: “somos una familia”.

No fue aquello una ocurrencia, antes bien un acto de memoria. La tarde del domingo 18 de mayo del 2025, mi querido compadre Alonso me invitó a pronunciar unas palabras de bienvenida a aquel concierto en Casa del Lago de la unam. Esto fue lo que expresé aquella ocasión:

Que tu casa sea una calle concurrida y una pajarera vacía: Donde todo busque y encuentre su lugar; que los seres, las cosas y las emociones encuentren su música

– las alas libres de jaulas

– la inocencia a flor de piel 

– y la alegría haciéndote guiños de cuando en cuando. 

Con ese barullo y rumor de gente que nos recuerda que no estamos solos, que no somos solos… y que la vida es un río que fluye a distintas velocidades.

Chéjere, veinte años; un grupo, una dedicación, un proyecto, una familia. Chéjere, veinte años, una casa concurrida de pájaros que aletean, aletean, aletean.

Una familia, eso somos y eso hemos construido. Y estos bonitos días en Charapan, me han servido para confirmarlo.


 


 

 

Revista en formato PDF (v.20.1.0):

Error! Please enter an ID value with this shortcode.

 

Artículo suelto en formato PDF (v.201.0):

Error! Please enter an ID value with this shortcode.


[fb_button]

mantarraya 2

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *