La Manta y La Raya # 18 marzo 2025 ________________________________________________________________________
Mestizaje y afrodescendencia en México*
Odile Hoffmann
Christian Rinaudo

Introducción
La racialización explícita de las sociedades coloniales se instaura en el siglo xviii y sobre todo xix, Alan Knight lo demostró claramente para el caso de América latina (Knight, 1990). Antes, y desde la modernización atlántica del siglo xvi, las diferencias de color, estatus, prestigio, posición social se entremezclaban en múltiples combinaciones en el seno de las cuales la configuración racial existía sin eliminar a las demás.
Es finalmente en el curso del siglo xix que la idea de raza se afina y afirma. En México, los Científicos (grupo intelectual y político inspirado por las teorías positivistas) proponen una visión de una nación joven objetivamente diversa en cuanto a los orígenes de sus pobladores –autóctonos o no–, y sus descendientes. En aquel momento, saliendo de un siglo de guerras civiles, buscaban fomentar una unidad nacional (la Independencia remonta a 1821) y una identidad propia alrededor de las nociones de «raza mestiza», de «raza de bronce» o de «raza nueva». Todas estas nociones traducen la voluntad de reconocer la especificidad de una población heredera de mezclas y combinaciones múltiples, al mismo tiempo que la inscriben en el cientificismo universalista de la época. Con la Revolución Mexicana (1910-1920) que refuerza aún más la necesidad de cohesión, José Vasconcelos elabora el concepto de «raza cósmica» (Vasconcelos, 1925) haciendo eco al indigenismo de Manuel Gamio (Gamio, 1992 [1996]) para plantear las bases de un nacionalismo cultural integracionista. Así, aun para glorificar al mestizo y la mezcla, sigue siendo la «raza» la que guía al vocabulario, el razonamiento y los discursos; y con la «raza», las lógicas políticas y sociales de jerarquización.
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